Un viaje de estudio (III)

Nuevamente instalados en el hotel, luego de un breve descanso, fuimos entrevistados por la periodista del diario local la Voz del Pueblo, Virginia Goicochea, quien concertó una cita con el director de la Escuela Agropecuaria de Tres Arroyos, y hacia allí fuimos.
Fuimos recibidos por Luis Patricio Ferrario, quien nos contó que el establecimiento cuenta con 1500 alumnos distribuidos en 50 aulas. Además de todas las facilidades para el desarrollo de actividades de las materias que allí se cursan relacionadas con el agro, la institución es una escuela modelo en nuestro país. Cuenta con una gran cantidad de premios y reconocimientos, y además el certificado ISO 9001-2000 para la Gestión de Calidad Educativa.
Además de interiorizarnos del funcionamiento de la misma, parte del objetivo de la visita fue crear un lazo de intercambio educativo entre el C.E.B.A y la escuela, para que los alumnos tengan mayores conocimientos a cerca del desarrollo vitivinícola posterior a su cultivo, Hasta la producción, comercialización y apreciación del vino.
La institución esta al día en diversas áreas en lo que se refiere a la manipulación de los alimentos, un tema que se comienza a imponer en diferentes sectores de la industria, así como a nivel oficial, para controlar higiene, además de otro tipo de fiscalizaciones. Realmente una visita muy instructiva.

Trayecto Tres Arroyos-Aparicio-Saldungaray

A la mañana siguiente, una vez desayunados, nos dirigimos nuevamente hacia Coronel Dorrego, específicamente a la localidad de Aparicio, en el km 550 de la ruta 3, para conocer otro emprendimiento de olivares, Biolive, en la finca La Mariana. Fuimos recibidos por el Ingeniero Agrónomo Diego Massone a cargo del área comercial de la empresa. La finca cuenta con más de 1200 hectáreas. Recorrimos las instalaciones para conocer el proceso de producción. A diferencia del que conocimos en el día anterior, por tratarse de uno de gran volumen, cuenta con una infraestructura diferente. Su maquinaria es de origen español. Aquí se cultivan y procesan principalmente las variedades Arbequina, Farga y Nevadillo.
Finalmente degustamos el aceite junto con unas tostaditas y tomates cherry. Me resultó más liviano, sin picor. En nariz resulto similar, de color algo más claro. Obviamente es apto para los mismos usos.
Continuamos hacia Sierra de La Ventana, por la ruta provincial 72 hasta llegar al km 225, al pueblo de Saldungaray. Aquí nos esperaba nuevamente Marco Scanu, en el restaurante de la bodega, El Silo, ya que se trata de un silo de cereales acostado. Muy pintoresco, está bien ambientado, siendo la mitad el establecimiento gastronómico y a través de un vidrio se puede ver el depósito de la bodega y el sector de embotellado de la misma.
Una vez instalados, nos sirvieron una entrada de empanadas de carne de ciervo que fueron acompañadas por un Ventana Cabernet Franc 2009 recién envasado por la Bodega Saldungaray.
Posee 13.50° de alcohol y es la tercera añada que se produce. Su color es de un rubí muy intenso, en su aroma encontré frutos rojos maduros algo sutiles. Además percibí la presencia de alcohol aunque no invasiva. En boca me pareció muy bueno, con unos taninos bien presentes, pero se dejaba tomar.
En cierta manera, al ser advertido de su juventud, me hice la idea de encontrarme con un vino algo más salvaje; sin embargo, lo sentí suave. Es natural que le falte guarda, y seguramente con el tiempo mejorará notablemente, pero vale la pena.
Ya con el plato principal, unos ñoquis con crema, el vino servido fue un Ventana Chardonnay 2009 de la misma bodega. Este posee un color dorado claro con leves reflejos verdes. Este vino también tiene 13.50° de alcohol, sin embargo son imperceptibles. Su aroma tiene notas cítricas suaves, de buen paso por boca, delicado, agradable, muy bueno, me gustó.
Después del postre salimos a recorrer los viñedos y la bodega, que está construida con la otra mitad del silo. Toda la infraestructura es nueva.
Teniendo en cuenta la juventud de este emprendimiento hay que reconocer que van por buen camino. Además del restaurante, que estaba lleno y donde comimos opíparamente, se venden mermeladas, y productos relacionados con la vinoterapia, entre otras actividades, por lo que la afluencia de público era constante.
Hasta la próxima cena o botella.

Samuel Julio Hirsch
Un viaje de estudios (I)
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