Un viaje de estudios (II)
Luego de recorrer la corta distancia que separa Tres Arroyos de Coronel Dorrego, arribamos a la Finca Rumaroli, emprendimiento olivícola que posee una superficie de 80 hectáreas. Allí fuimos recibidos por el empresario y oleólogo Marco Scanu, un italiano apasionado por el cultivo de los olivos, lo cual viene haciendo desde su adolescencia. Luego de una amplia introducción al mundo de la producción de aceite de oliva, recorrimos las instalaciones de la planta elaboradora con maquinarias de última generación provenientes de Italia.

Samuel Hirsch y Marco Scanu
Una vez conocido todo el proceso productivo, degustamos el aceite junto con unas tostadas de pan casero. Este producto denominado de autor, ya que posee el toque personal de su elaborador, se puede decir que es un blend ya que cuenta con más de una variedad de aceitunas, en particular Arbequina y Frantoio.
El que probé posee un fresco aroma al follaje de las plantas, su color es verde claro con tonos amarillos, en boca es suave, pero levemente picante, lo que lo hace sabroso, con cuerpo. Muy agradable sin retrogusto, óptimo para aderezo de ensaladas así como para cocinar. Aquí pude notar la diferencia entre los aceites de venta masiva y uno elaborado a conciencia, resultando este un producto de excelente calidad.
Nos despedimos de Marco, para ir justo enfrente, al establecimiento La Natividad, un tambo con elaboración artesanal de quesos. Fuimos recibidos por sus dueños, un familia muy servicial. Allí conocimos las instalaciones, y procedimos almorzar en la casa de nuestros anfitriones.
Primero se sirvió una entrada que consistía en diversos quesos, además de cremas, condimentadas con aceite de canola, un producto que está desarrollándose ampliamente en la zona. Para quien no lo conozca su nombre proviene de Canadian Oil low Acid, aceite canadiense de bajo nivel ácido. La planta que se utiliza para su producción se llama Colza. Este aceite tiene muchas propiedades, entre ellas es muy rico en omega 3.
Para acompañar estos platos se sirvió un Merlot 2005 de 25/5 de la Bodega del Desierto. Este era de color rubí oscuro, con un sutil aroma a ciruelas pasas. En boca era delicado, agradable, de buen paso, sin astringencia, muy bueno. Me gustó mucho, además se llevo muy bien con el plato principal, un cordero al pozo, una de cocción consistente en cocinar en un parrilla dentro de un pozo, lo que resultó exquisito. Cabe agregar que la ensalada que era su guarnición, también estaba condimentada con el mencionado aceite, otorgándole un toque muy agradable.
Continuamos con un Terrazas de los Andes Reserva Cabernet Sauvignon 2007. Posee un color rubí violáceo suave, con un característico aroma a pimiento morrón. Me resulto bueno, con algo de astringencia, con cuerpo.
Finalmente, y casi sobre los postres, se sirvió un Latitud 33 Tempranillo 2009 de la bodega Chandon, un vino de color rubí oscuro con aroma a ciruelas maduras, apenas astringente, fresco, con cuerpo, aceptable.
Luego de una sobremesa, con tortas caseras, nos despedimos para emprender el regreso al hotel.
Hasta la próxima cena o botella.
Samuel Julio Hirsch
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