Espacio Gasset
Después de casi un año volví a este coqueto departamento de Palermo donde funciona un lugar de encuentro de cocina y vino denominado Espacio Gasset. Noelia Pineda es quien organiza estos eventos, en esta ocasión para degustar los vinos de la bodega Vulliez Sermet de Colón, Entre Ríos, junto con unos buenos platos elaborado por profesionales de la casa.
Una vez hechas las presentaciones de los asistentes y del menú, además de la explicaciones pertinentes con respecto al origen de los vinos, se sirvió la entrada, que consistió en un queso Camembert con costra de frutos secos y cereales, acompañado de cubos de calabaza, con ensalada de rúcala y el primer vino de la noche.
Se trató de un Chardonnay 2009. Posee un color amarillo dorado claro; en su aroma encontré frutas tropicales como el ananá. En su paso por boca me resultó fresco, diferente a los vinos conocidos de esta cepa, de paso medio, con personalidad, interesante, suave, muy bueno. Se llevo muy bien con la entrada.
A continuación le siguió un blend rosado elaborado con Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon y Tannat, el cual tiene un color carmín. Su aroma es el de las cerezas en almíbar, en boca es muy suave, delicado, de paso ligero; también posee un sabor que difiere de los vinos que estamos acostumbrados: bueno, agradable.
Llegó el plato principal, un dúo de carnes al horno constituido por lomo y peceto, con cebollas caramelizadas, acompañados con papas, y con él un Malbec Reserva 2008.
Observé que su color es rojo oscuro con un borde levemente amarronado. En su paso por boca, el cual fue lento, lo sentí suave, delicado, con un cuerpo medio, sin astringencia, elaborado con personalidad. Muy bueno.
Ya terminando la cena llegó un Tannat Reserva 2008. Aquí vi su color violeta oscuro; en su aroma encontré algo de crudo, junto con moras y frambuesas. En boca lo hallé extremadamente suave, delicado, muy bueno, distintivo, sin astringencia. Se caracteriza por remitir la presencia de la sensación frutal de su fragancia a la boca. Por supuesto que su identidad es propia, no pudiéndose comparar con los demás vinos de esta cepa que se producen en nuestro país, ni con los uruguayos, especialmente por su delicadeza y su suavidad.
Finalmente con el postre, una tarta de coco con dulce de leche, nos dieron a probar un vino en etapa experimental: se trató de un Chardonnay elaborado como un tardío, pero terminado como un jerez. Da lugar a un vino de color amarillo claro con tonos verdes, con aroma a cítricos con un toque de miel. En boca es suave pero débil, por lo que no termina de definirse como que tipo de bebida es.
Así culminó esta interesante velada, que contó con la excelente conducción de la dueña de casa, contribuyendo a lograr un ambiente cómodo, respetuoso y ameno.
Hasta la próxima cena o botella.
Samuel Julio Hirsch
