¿Qué vinos tomé esta semana? (165)

Jueves 7
A la noche improvisé una cena a las apurada. Cociné unos macarrones de espinaca, los cuales salté en aceite de oliva y ajo. Para acompañarlos elegí Miraflor Torrontés 2008, un vino de Michel Rolland, de su bodega Rolland Collection de Cafayate en Salta.
Para quienes no sepan quién es el señor Rolland: se trata de un enólogo francés, al cual lo denominan flywinemaker. una persona que aconseja, en varios países, a las bodegas como hacer vinos.
Los vinos que llevan su firma poseen un gran prestigio. En algunos casos hay vinos que son propios de él, como el que tome en esta ocasión. Rolland es muy conocido en nuestro medio, ya que lleva más de 20 años entre nuestras bodegas, elevando la calidad de nuestros vinos, y dándolos a conocer a través de su fama, aquí y en el exterior. Las bodegas que han sido beneficiadas por su toque, van desde Salta hasta Neuquén, y próximamente lo harán en el sur de la provincia de Buenos Aires.
Volviendo al vino. Tiene un color verde muy claro, su aroma es frutal con notas cítricas muy sutiles, en boca es elegante, de excelente paso y final, untuoso, agradable, delicado, un vino de gran calidad.
Recomiendo tomarlo con moderación, ya que al ser tan suave es posible que nos suba a la cabeza rápidamente y terminemos la botella sin darnos cuenta. Tengo que comentarles que ronda los $50, pero los vale, aunque estamos pagando un poco por el nombre.
Lo único objetable, como he comentado alguna vez, es que los vinos torrontés de esta calidad, que se hacen en Salta, pierden la identidad salvaje que los hizo famosos, convirtiéndose en otro tipo de vino, pero el vino es sublime en su propio estilo. Para quien guste de un vino de extrema delicadeza, sin pensar que es un torrontés, será una elección óptima.
Hasta la próxima cena o botella.

Samuel Julio Hirsch
No sólo de pan vive el hombre. De vez en cuando también necesita un trago.
Woody Allen.

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