¿Qué vinos tomé esta semana? (157)
Jueves 16
Como para innovar un poco fui a una degustación, a una vinoteca que no conocía en Palermo, se trata de Lo de Joaquín Alberdi, una vinoteca muy bien surtida y ambientada en una forma pintoresca. La propuesta era probar los vinos de la bodega Monte Cinco de Mendoza, bodega que, por primera vez, oía mencionar.
Al llegar me convidaron con Lapeyrade Merlot 2007 de la Bodega y Viñedos Lapeyrade, de Río Negro.
Este vino tiene un color rubí claro con un borde ligeramente anaranjado, contiene un aroma a frutos rojos y madera; sin embargo en boca la madera no se percibe, pero para mí es algo fuerte, quizás le faltaría un poco más de botella, ya que además, me produjo un leve picor en la lengua. Habrá que volver a probarlo más adelante, no obstante no estaba mal.
Ya sentado con otros amantes del vino, llegó el sommelier de la bodega, el cual narró la particularidades de la misma, como su escasa producción e historia, en particular la personalidad de sus vinos, que responden al estilo que les otorga el dueño de la bodega, el señor Arturo Bertona, hijo del fundador de la bodega.
El primer degustado fue un Petit Verdot 2007, de un color rubí oscuro con tonos violáceos, en su aroma predominan el ahumado, algo crudo, la pimienta y los frutos rojos. Estos aromas realmente no condicen totalmente con lo que caracteriza a la cepa; en particular, en este vino, son muy profundos y persistentes, inclusive con el pasar del tiempo noté la permanencia en la copa.
En boca la experiencia fue distinta: tiene una astringencia media que, con algún bocado, puede ser amigable, es suave, liviano, pero no es el Petit Verdot tradicional. Sería interesante probarlo dentro de un año para ver su evolución. De todos modos es interesante.
El siguiente vino fue un Malbec Reserve 2004. Este tiene un color rojo rubí, está bien marcada la presencia de frutos rojos, además de manifestarse un poco alcohol en lo que respecta a nariz. Al llegar al paladar es apenas astringente, suave, medio de boca, es bueno. Por supuesto, al tratarse de un vino que ya estuvo guardado todo este tiempo, ya está perfectamente domado, aunque todavía tiene mucho para dar.
El último en ser degustado fue el Malbec Oak 2003. Este es de un color rojo oscuro con borde levemente amaronado, en nariz se siente un poco de alcohol que luego se desvanece, también hay algo de madera, los típicos frutos rojos que identifican la cepa y un poco de chocolate. En boca no tiene astringencia, de buen paso, aterciopelado, elegante, untuoso, muy bueno, con lo único que no estoy de acuerdo es con el precio, pero eso ya depende de la política de la bodega.
Espero volver a esta vinoteca para seguir probando otras curiosidades.
Hasta la próxima cena o botella.
Samuel Julio Hirsch
Vizcaya es tan pequeña que no se ve en el mapa, pero bebiendo vino, nos conoce hasta el Papa.
Canción popular vizcaína.