¿Qué vinos tomé esta semana? (106)
Jueves 15
Ya despidiéndome de Punta Colorada, en el Uruguay, donde estoy pasando unos días, hasta que vuelva en otra oportunidad.
Puse en la parrilla medio corderito adobado, y para acompañarlo, elegí un vino local, de la bodega Los Cerros de San Juan, de la línea Familia Lahusen su rosado Lahusen Pinot Noir Rosé 2008.
Esta es una vieja y tradicional bodega uruguaya que, como la mayoría, se esta poniendo al día en los últimos años. Se que muchos miran con un poco de desprecio a los vinos uruguayos. Yo que los he tomado desde hace veinte años, puedo asegurarles que el deseo de cambio, evolución y superación de las bodegas uruguayas esta a la vista, y no me refiero solo al hecho que descubrieron en el Tannat una veta sin explotar y con un gran futuro.
Últimamente casi todas la bodegas locales, han cambiado su etiquetas, crearon líneas nuevas, están vivificando gran variedad de cepas, y me parece están logrando crear vinos muy agradables, que no se parecen en nada a los del pasado, pero como siempre les digo hay que seguir probando antes de hablar.
En este caso en particular, primero debo aclarar que me parece que nunca tomé un rosado de Pinot Noir. En parte por eso lo compré.
El vino tiene un color similar a la tierra colorada de las canchas de tenis, su nariz es muy sutil con su aroma frutal. En boca es muy suave, quizás demasiado liviano, apenas tiene acidez, si bien conjugó en parte con el plato elaborado, que en realidad no tenía mucho condimento. Este vino es más apto como aperitivo o para comenzar una picada, e incluso sería interesante probarlo haciendo un clericó, ya que tenía una leve acidez.
En síntesis: es un vino aceptable pero no de gran porte, obviamente es económico. Ya probare más.
Hasta la próxima cena o botella.
Samuel Julio Hirsch
El vino da brillantez a las campiñas, exalta los corazones, enciende las pupilas y enseña a los pies la danza.
José Ortega y Gasset (1883-1955)