Las mujeres y el vino: el mito
Cuántas veces hemos oído la frase: “las mujeres no saben nada de vino”? Eso era antes.
Todo esto ya no es así. A fines de los setenta, por necesidad o por el simple arte de sobrevivir, las bodegas descubrieron un nicho en el mercado: las mujeres. Para capturar su atención, crearon productos pensando en ellas.
Salieron al mercado unos vinos light, los primeros tardíos, con algo extra. Estos productos eran suaves y, de alguna manera, con un cierto atractivo para este nuevo público, pero particularmente, porque eran diferentes a los que existían hasta ese entonces.
Al principio, quizá por curiosidad o moda comenzaron a ser consumidos, luego se fueron desvaneciendo.
Cuando llegaron los noventa, se produjo otro cambio, se comenzó a utilizar a la mujer como icono para atraer a los hombres hacia el vino. Al mismo tiempo los vinos comenzaron a cambiar por diferentes razones pero, en especial, por imitar a los llamados vinos del nuevo mundo e invitar a nuevas generaciones a tomarlos. Allí volvieron a aparecer las mujeres ya que empezaron a probar y opinar sobre estos.
En el nuevo milenio, las encontramos a ellas estudiando sobre el tema, comprando y tomando todo tipo de vinos.
De hecho en la Argentina, dos de las más prestigiosas escuelas de sommeliers son dirigidas por mujeres, además ya existen enólogas de gran prestigio en nuestro país.
Muchos piensan que las mujeres tienen una mayor percepción de los sentidos involucrados en la degustación de un vino. En mi propia experiencia, la mujer tiene la misma agudeza visual, igual sensibilidad olfativa e idéntica perspicacia en el paladar que un hombre.
Hasta la próxima cena o botella.
Samuel Julio Hirsch
Una mujer y un vaso de vino curan todo mal, y el que no bebe y no besa está peor que muerto
Goethe (1749-1832)
¿Te gustó? Compartilo:
