¿Qué vinos tomé esta semana? (1)

En esta sección hablaré sobre los vinos que pruebo, cato o degusto, como quieran llamarlo. Antes de hablar del vino, quisiera aclarar que muchas veces habrán oído hablar de cata. Eso se refiere a una prueba de un vino, la cual se divide en tres partes: el examen visual, la sensación olfativa y finalmente la sensación gustativa. Y si alguna vez escucharon que un vino es redondo, es por que al degustarlo, estos tres exámenes, pero sobre todo el gustativo, concluyen que sus astringencias están balanceadas, su permanencia de sabor en boca fue la adecuada, si fue amable, untuoso y todo esto es homogéneo, entonces lo podemos de calificar de redondo. La mayoría de las veces que catamos, vino solo lo hacemos probando una o dos copas del mismo, y por general sin ingeririr alimentos. Son pocas las veces que lo hacemos como si estuvieramos cenando o almorzando. Pero el efecto no es el mismo, dado que durante la ingesta de alimentos podemos ver el comportamiento del vino que cambia como lo hace especialmente nuestro paladar. El vino también cambia con el tiempo que lleva en la copa, la temperatura que toma desde que fue servido, y estos son algunos de los factores que importan a la hora de evaluar el vino.
Y aquí empiezo con mi “primer” vino. La noche del viernes 20, para acompañar un suculento sushi, degusté Luigi Bosca Reserva Sauvignon Blanc 2007, un vino cercano a los $40, pero aprovechando una oferta lo pagué 25% menos. El vino se presenta con color amarillo claro con tonos apenas dorados, con un leve aroma herbáceo y una llamativa esencia mineral. Hasta ahí todo iba bien pero en boca me pareció un vino un poco corto de boca, suave con las características de la cepa pero con poca personalidad y, conociendo la bodega, me desilusiono un poco. Especialmente por tratarse de la gama reserva. No obstante es amable y se deja tomar. Bueno hasta la próxima botella o cena.
Samuel Julio Hirsch