Cómo comprar vinos, para qué y para quién (III)
Ahora llegamos a los vinos que compro para mi, o sea vinos que a mi me gustan, que guardare y compartiré cuando yo lo desee. En esos casos el primer punto que viene es, ¿tengo cómo y donde guardarlos? ?¿Por qué enfatizo esto? Porque la mayoría de los vinos argentinos no están hechos para la guarda aunque en la contra etiqueta lo diga. Por varias razones: una es que los argentinos todavía no han asumido ese concepto como si lo tienen los europeos, y por otro lado a las bodegas argentinas no les interesa que la gente guarde en su casa el vino, si no que lo consuma. Los pocos casos de vinos de guarda que hay son tan nuevos que todavía no ha pasado suficiente tiempo para demostrar que la resistirían.
Una vez que sabemos que tenemos el lugar que reune la condiciones de temperatura y humedad adecuados para la guarda, podemos pasar a la compra. Obviamente vamos a comprar el vino que más nos gusta, no el que nos quiere vender un sommelier, vendedor o aviso. Previamente deberíamos estudiar el costo de la inversión ya que no es lo mismo comprar 6 botellas de $40, que se supone que podré guardar 5 años, que 6 botellas de $120, que también me dicen que podré guardar por el mismo periodo.
Si se trata de Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot y Syrah o algún blend, yo no me jugaría por guardarlo por mas de 5 años, no importando lo que me digan. Y la mejor forma de cotejar su evolución es probar una botella por año hasta llegar a la meta para ver si se lo banca. Para ello deberemos comprar varias botellas. Ejemplo: si en este año compré un Malbec con madera del 2005 debo tomarlo antes de finalizar el 2010 y si este año compré el mismo Malbec o similar pero 2003 debería probarlo ahora para saber si puede seguir un poco más.
Si es blanco, ya nuestra guarda será más corta. Solo dos o tres bodegas producen blancos que mantenienen su vitalidad por más de 3 años, el resto apenas soporta 2 años.
También tenemos los rosados, aqui es donde doy mi parecer particular: a mi me gusta tomar los rosados cuando salen a mediados de la primavera hasta fin del verano. Es raro que después los puedas disfrutar, salvo algunos como, por ejemplo, los elaborados con Cabernet Sauivignon y alguno con Malbec.
Y finalmente pasamos al champagne o vino espumante (que es como nos deberemos acostumbrarnos a llamarlos). La Argentina está dando un gran paso en este campo. Durante muchos años nos acostumbramos a tomar y dar por bueno un tipo de champagne al cual no voy a nombrar, ese producto lidero y que sigue liderando el mercado, además de marcar el parámetro de esta bebida, en parte por que no teníamos acceso a otra cosa.
Pero en los últimos diez años esto empezó a cambiar, y para mejor, porque hoy se elaboran vinos espumantes que no tienen nada que envidiarle a los que hacen en Europa, especialmente a los franceses. Así que si encontramos uno de esos y nos gusta, lo podemos guardar tranquilamente por unos 5 años o más. Como son tan jóvenes todavía no sabemos como van a evolucionar, pero la perspectiva es buena.
¡Ojo! No siempre que el producto que vamos a comprar supere los $60, quiere decir que tenga una calidad acorde. En muchos casos la mitad del valor del producto lo da la marca.
Aquí es donde aparece lo que llamamos relación precio-calidad. Cuando encontramos el producto con el precio acorde a su calidad, ahí debemos fijar nuestra atención para lo cual debemos seguir probando.
Finalmente es mejor guardar poco y bueno que mucho y malo.
Samuel Julio Hirsch