Cómo comprar vinos, para qué y para quién (II)
¿Qué pasa cuando tenemos que llevar un vino adonde estamos invitados? Bueno, por un lado, si sabemos el menú, aplicaremos las formulas ya mencionadas anteriormente, solo que acá juega el factor económico. ¿Hasta donde gastar? Ahora tendremos una duda filosófica y afectiva relacionada con el destino al que nos dirigimos, y la gran pregunta: ¿si gasto mucho, lo sabrán apreciar? O si gasto poco, ¿me menospreciaran? Es una situación difícil.
Aunque hay una alternativa, sumada a una mentira piadosa. Por ejemplo, llevar una botella de champagne o de un vino guardado, y argumentar que es lo único que tenía en casa, y lo quiero compartir con mis amigos por que no tuve tiempo de comprar otra cosa. Sino habrá que comprar algo y someterse a las consecuencias.
No obstante un champagne, o en su defecto un vino de postre, siempre nos puede salvar.
Samuel Julio Hirsch